La presencia de microplásticos en alimentos, agua, aire y muestras humanas ha convertido la salud en una de las grandes preguntas de este campo. La evidencia ha avanzado mucho en pocos años. Sabemos que existe exposición humana y se han publicado detecciones en distintas muestras. También existen estudios experimentales que investigan inflamación, estrés oxidativo y otros mecanismos.
Pero todavía falta una pieza esencial: una evaluación integrada que permita cuantificar qué riesgo representan los micro y nanoplásticos para la población a niveles reales de exposición.
EFSA actualizó su información en abril de 2026 y señala que todavía no puede concluir cuáles son los posibles efectos sobre la salud. Está preparando una nueva opinión científica, solicitada por el Parlamento Europeo, prevista para finales de 2027.
En resumen
Las personas pueden estar expuestas por ingestión e inhalación.
Se han publicado detecciones en diferentes muestras humanas.
Detectar una partícula no equivale a demostrar daño.
Los estudios experimentales identifican mecanismos que deben investigarse.
El tamaño, especialmente en nanoplásticos, es una variable clave.
No existe actualmente una dosis diaria tolerable europea específica para microplásticos.
EFSA está preparando una evaluación más completa para 2027.
¿Cómo entran los microplásticos en el cuerpo?
Las dos vías principales estudiadas son:
Ingestión
A través de alimentos y bebidas.
Inhalación
A través de aire y polvo. También se estudian exposiciones ocupacionales en determinados entornos. La cantidad real que entra en el organismo depende de hábitos, ambiente y tamaño de partículas. Pero “entrar por la boca o la nariz” no significa necesariamente que una partícula alcance sangre u órganos.
Exposición externa y dosis interna
Esta diferencia es esencial.
Exposición externa:
la cantidad que ingerimos o inhalamos.
Dosis interna:
la fracción que atraviesa barreras y llega a tejidos. Una partícula ingerida puede ser eliminada por las heces. Una inhalada puede quedar atrapada en mecanismos de limpieza respiratoria. Solo una parte podría atravesar barreras biológicas. Cuanto menor es el tamaño, mayor interés existe sobre esa posibilidad.

¿Qué papel tienen los nanoplásticos?
Los nanoplásticos son partículas de tamaño nanométrico. EFSA utiliza actualmente como referencia divulgativa 1–1.000 nanómetros. Su tamaño los hace especialmente difíciles de medir. También plantea preguntas sobre interacciones celulares distintas a las de partículas mayores.
El problema es que precisamente la fracción más pequeña es una de las que dispone de menos datos. Por eso las conclusiones sobre microplásticos no pueden extrapolarse automáticamente a nanoplásticos y viceversa.
¿Dónde se han detectado?
La literatura científica ha comunicado partículas o señales asociadas a polímeros en diferentes muestras humanas.
Entre los ámbitos estudiados se incluyen:
- heces;
- pulmones;
- sangre;
- placenta;
- otros tejidos.
Cada tipo de muestra responde a una pregunta distinta. Encontrar partículas en heces indica exposición digestiva y eliminación. Encontrarlas en sangre plantea preguntas sobre posible absorción. Encontrarlas en tejido abre preguntas sobre distribución y permanencia. Pero ninguna detección, por sí sola, demuestra enfermedad.
El gran problema de la contaminación de las muestras
Los microplásticos están en ropa, aire y materiales de laboratorio. Por eso estudiar muestras humanas es especialmente difícil.
Una fibra puede introducirse accidentalmente durante:
- extracción;
- transporte;
- almacenamiento;
- preparación;
- análisis.
Los estudios robustos utilizan:
- blancos;
- controles;
- materiales adecuados;
- procedimientos de limpieza;
- confirmación química.
Cuanto menor es la concentración, más importante es controlar contaminación.
¿Cómo se identifican?
Ver una fibra no es suficiente. Técnicas como FTIR y Raman permiten analizar composición. Otros métodos pueden cuantificar masa de determinados polímeros. Cada técnica tiene límites. Un estudio puede detectar partículas que otro no ve simplemente porque utiliza instrumentación diferente. Por eso comparar resultados requiere revisar metodología.
¿Qué efectos se están estudiando?
Las principales líneas experimentales incluyen:
- inflamación;
- estrés oxidativo;
- respuesta inmunitaria;
- alteración de barreras;
- interacción celular;
- efectos metabólicos;
- transporte de sustancias químicas.
Estos resultados son relevantes porque ayudan a identificar mecanismos. Pero no equivalen automáticamente a efectos clínicos. La pregunta es si esos mecanismos se producen a concentraciones reales de exposición humana.
Dosis: el elemento que cambia todo
En toxicología, la dosis importa. Un experimento puede utilizar una concentración alta para identificar un mecanismo. Eso no significa que la población esté expuesta a esa concentración.
Para evaluar riesgo necesitamos:
Peligro
¿Puede causar un efecto?
Exposición
¿Cuánto llega a la persona?
Riesgo
¿Qué probabilidad existe de efecto bajo esa exposición?
Esta estructura evita confundir resultados de laboratorio con riesgo cotidiano.
Microplásticos no es una única sustancia
Un error habitual es hablar de “toxicidad de los microplásticos” como si fuera comparable a una sustancia química concreta.
Las partículas varían en:
- polímero;
- tamaño;
- forma;
- aditivos;
- envejecimiento;
- superficie.
Una fibra de poliéster y una esfera de poliestireno pueden comportarse de forma distinta. Por eso una evaluación completa necesita estudiar categorías y no solo una etiqueta general.
¿Los aditivos son parte del problema?
Los plásticos pueden contener:
- plastificantes;
- estabilizantes;
- pigmentos;
- retardantes;
- otros aditivos.
Algunas sustancias tienen perfiles toxicológicos propios.
Pero es importante separar dos preguntas:
1. efecto de la partícula; 2. efecto de sustancias químicas asociadas. Un estudio debe indicar qué está investigando. Atribuir cualquier efecto químico al “microplástico” sin distinguir componentes puede generar confusión.
¿Pueden transportar contaminantes?
Las partículas pueden adsorber sustancias presentes en el entorno. También pueden liberarlas. Pero la relevancia para salud depende de cuánto transportan comparado con otras vías. Una persona puede estar expuesta a un contaminante por alimentos, aire o contacto directo.
El microplástico puede ser una vía adicional, pero no necesariamente la dominante.

¿Qué dice EFSA en 2026?
EFSA revisó su información sobre micro y nanoplásticos en abril de 2026.
Señala:
- presencia en alimentos y agua;
- datos limitados de exposición;
- datos especialmente escasos para nanoplásticos;
- imposibilidad actual de concluir sobre efectos en salud.
El Parlamento Europeo solicitó una nueva opinión científica. EFSA prevé completarla a finales de 2027.
La evaluación incluirá:
- entrada al organismo;
- interacción con el cuerpo;
- transferencia a alimentos;
- métodos de evaluación;
- estimaciones de exposición.
Esta futura opinión será una referencia clave.
¿Qué dice la OMS sobre agua potable?
La OMS revisó la evidencia disponible sobre microplásticos en agua potable. Destacó grandes limitaciones metodológicas y necesidad de mejores datos. No recomendó desatender contaminantes bien establecidos para priorizar un riesgo todavía incierto. Esto es importante para la salud pública.
Los sistemas de agua deben controlar primero riesgos microbiológicos y químicos conocidos mientras mejora la evidencia sobre microplásticos.
¿Existe una dosis segura?
Actualmente no existe una ingesta diaria tolerable europea específica para microplásticos comparable a las establecidas para determinadas sustancias químicas. La razón es que todavía faltan datos suficientes para construir una relación dosis-respuesta robusta. Además, el término engloba partículas muy distintas.
Una futura evaluación podría definir mejores marcos, pero hoy no existe una cifra universal.
¿Causan cáncer?
Actualmente no existe una conclusión oficial europea que permita afirmar que la exposición habitual a microplásticos cause cáncer en humanos. Existen investigaciones sobre mecanismos celulares y asociaciones, pero eso no equivale a demostrar causalidad. Los titulares que afirman una relación directa deben revisarse con mucho cuidado.
¿Afectan a la fertilidad?
También existen estudios experimentales sobre reproducción.
Pero los mismos límites aplican:
- dosis;
- especie;
- tamaño;
- material;
- relevancia para humanos.
No existe hoy una conclusión general de organismos europeos que permita afirmar un efecto reproductivo específico a niveles habituales de exposición.
¿Afectan a niños?
Los niños pueden tener patrones de exposición diferentes. Pasan más tiempo cerca del suelo y tienen comportamientos distintos. Pero no existe una evaluación completa que permita cuantificar un riesgo específico por microplásticos para todos los niños. Las recomendaciones deben basarse en medidas generales de salud ambiental, no en alarmismo.
¿Se pueden “detoxificar”?
No existe un suplemento, dieta o tratamiento validado para eliminar microplásticos del organismo. El cuerpo dispone de mecanismos naturales de eliminación. Cualquier producto que prometa “detox de microplásticos” debería aportar evidencia clínica robusta. Actualmente ese tipo de afirmación no tiene una base sanitaria establecida.
¿Podemos reducir la exposición?
No es realista eliminarla completamente.
Sí pueden adoptarse medidas razonables:
- reducir consumo innecesario;
- usar productos correctamente;
- evitar calentar envases no diseñados para ello;
- mantener textiles;
- reducir polvo doméstico;
- consumir agua segura según controles oficiales;
- gestionar residuos.
Pero la estrategia principal debe ser colectiva. Reducir emisiones ambientales beneficia a toda la población.
Cómo leer un estudio de salud
Preguntas esenciales:
¿es un estudio en células, animales o personas?
¿qué tamaño de partículas utiliza?
¿qué polímero?
¿qué dosis?
¿cuánto dura la exposición?
¿la dosis es comparable a la realidad?
¿mide presencia, asociación o causalidad?
¿controla contaminación?
¿ha sido reproducido?
El tipo de estudio determina qué conclusión es posible.
Escalera de la evidencia
Podemos imaginar seis niveles:
1. Presencia ambiental
Sabemos que existen partículas.
2. Exposición
Sabemos que personas entran en contacto.
3. Detección en muestras
Encontramos partículas en el organismo.
4. Mecanismo
Observamos efectos celulares o fisiológicos.
5. Asociación
Una exposición se relaciona con un resultado en población.
6. Causalidad / riesgo
Se demuestra una relación suficientemente robusta y se cuantifica. No deben saltarse niveles.
Por qué prevenir aunque falten respuestas
La incertidumbre sanitaria no significa que debamos esperar para reducir contaminación. Los microplásticos son persistentes. Reducir emisiones tiene beneficios ambientales claros. La prevención puede justificarse sin afirmar efectos clínicos todavía no demostrados.
Este equilibrio es importante. Se puede aplicar prudencia ambiental y rigor sanitario al mismo tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Tenemos todos microplásticos en el cuerpo?
Se han publicado detecciones en diferentes grupos, pero no existe una cifra universal para toda la población.
¿Encontrarlos en sangre es peligroso?
La detección plantea preguntas importantes, pero no demuestra por sí sola daño.
¿Los nanoplásticos son peores?
Pueden comportarse de forma distinta, pero faltan datos para generalizar.
¿Existe un análisis médico para saber cuánto tengo?
No existe una prueba clínica rutinaria validada para evaluar riesgo personal por microplásticos.
¿Debo dejar de usar plástico?
No existe una recomendación sanitaria general de ese tipo.
¿Hay que filtrar el agua?
No existe una recomendación europea general de instalar filtros específicamente por microplásticos.
Qué datos necesita la ciencia para responder mejor
Para pasar de “hemos detectado partículas” a una evaluación de riesgo robusta hacen falta varios bloques de información.
1. Exposición real
Cuántas partículas entran por alimento, agua y aire.
2. Distribución de tamaños
No basta una media.
3. Composición
Qué polímeros y aditivos predominan.
4. Absorción
Qué fracción atraviesa barreras.
5. Eliminación
Cuánto tarda en salir.
6. Dosis-respuesta
Qué ocurre a diferentes niveles.
7. Poblaciones sensibles
Niños, embarazo, trabajadores y otras situaciones.
8. Efectos a largo plazo
Datos longitudinales y epidemiológicos. Sin estas piezas, una cifra aislada de partículas tiene poca capacidad para predecir salud.
Por qué los estudios epidemiológicos son difíciles
Para estudiar una asociación entre exposición y enfermedad necesitamos medir la exposición de muchas personas. Pero actualmente no existe un biomarcador universal y sencillo de “dosis de microplásticos”.
Además, las personas están expuestas a:
- contaminación del aire;
- dieta;
- tabaco;
- sustancias químicas;
- condiciones laborales;
- factores genéticos.
Separar el efecto de una exposición concreta exige diseños muy robustos. Esto explica por qué la toxicología experimental avanza más rápido que la epidemiología.
Cómo comunicar incertidumbre sin restar importancia
Una buena comunicación puede decir:
“Se ha observado este mecanismo en laboratorio, pero todavía no sabemos qué relevancia tiene a las dosis habituales”. Eso no minimiza el estudio. Lo coloca en el nivel de evidencia correcto.
También puede decir:
“Todavía no existe una estimación completa de riesgo, pero reducir emisiones persistentes sigue siendo razonable”. Ambas afirmaciones son compatibles.
¿Qué significa una asociación epidemiológica?
En los próximos años veremos más estudios que relacionen niveles de partículas con resultados de salud. Una asociación significa que dos variables aparecen relacionadas. No demuestra automáticamente que una cause la otra.
Puede existir:
- causalidad;
- causalidad inversa;
- un factor de confusión;
- sesgo de selección;
- error de medición.
Por eso los estudios epidemiológicos necesitan:
- grandes muestras;
- exposición bien medida;
- seguimiento;
- control de factores;
- replicación.
Cuando aparezca un titular del tipo “microplásticos vinculados a X”, la pregunta correcta es: ¿qué tipo de estudio es y qué puede demostrar?
Salud pública vs decisión individual
La salud pública trabaja con poblaciones. Puede ser razonable reducir un contaminante ambiental incluso cuando el riesgo individual es pequeño o incierto. Si millones de personas están expuestas, una reducción general puede tener valor preventivo. Eso no significa que cada persona necesite comprar filtros, suplementos o productos especiales.
Esta distinción evita convertir una política ambiental en ansiedad individual.
La mayor parte de la reducción debería producirse mediante:
- normas;
- diseño;
- industria;
- agua;
- movilidad;
- residuos.
Y no mediante una lista interminable de prohibiciones domésticas.

Conclusión
La relación entre microplásticos y salud humana está en una fase de investigación intensa. Sabemos que existe exposición. Sabemos que se han detectado partículas en distintas muestras. Sabemos que existen mecanismos experimentales que merecen estudio. Lo que todavía no sabemos con suficiente precisión es cuánto riesgo representa esa exposición para la población.
La evaluación de EFSA prevista para 2027 será una referencia importante para convertir una literatura fragmentada en un marco más sólido.
Fuentes y referencias
EFSA — Microplastics and nanoplastics in food
https://www.efsa.europa.eu/en/topics/microplastics-and-nanoplastics-food
OMS — Microplastics in drinking-water
https://www.who.int/publications/i/item/9789241516198
Comisión Europea — Microplastics
https://environment.ec.europa.eu/topics/plastics/microplastics_en