Los microplásticos se han detectado en distintos alimentos y bebidas, entre ellos agua, sal, cerveza, miel, verduras, carne y marisco. Pero convertir esas detecciones en una cifra fiable de exposición o en una conclusión sanitaria sigue siendo difícil. El problema principal es que los estudios no siempre miden lo mismo. Cambian el tamaño mínimo detectable, la técnica analítica, el número de muestras y la forma de expresar los resultados.
EFSA actualizó en abril de 2026 su información sobre micro y nanoplásticos y mantiene una posición prudente: existen datos de presencia en alimentos, pero todavía hay importantes lagunas sobre exposición dietética y posibles efectos en salud. Una nueva opinión científica europea está prevista para finales de 2027.
En resumen
Se han detectado microplásticos en diferentes alimentos y bebidas.
Presencia no equivale a riesgo.
Comer una partícula no significa necesariamente absorberla.
La exposición dietética total todavía no puede calcularse con precisión.
Los nanoplásticos plantean aún más incertidumbres.
El procesado, el ambiente y los envases pueden contribuir además del origen del alimento.
EFSA está revisando la evidencia para una evaluación más completa en 2027.
¿Cómo pueden llegar a los alimentos?
Hay varias rutas.
1. Desde el medio ambiente
Organismos y cultivos pueden estar expuestos a partículas presentes en agua, suelo o aire.
2. Durante el procesado
Equipos, superficies, aire industrial o manipulación pueden introducir partículas.
3. Durante el envasado
Botellas, tapas y otros materiales pueden contribuir bajo determinadas condiciones.
4. Durante la preparación
Utensilios, tablas, recipientes y polvo ambiental pueden añadir partículas. Por eso encontrar un polímero en un alimento final no revela automáticamente su origen.
Marisco y pescado
Los productos del mar fueron algunos de los primeros alimentos estudiados. Los moluscos bivalvos, como mejillones y ostras, son especialmente interesantes porque filtran grandes volúmenes de agua. Además, solemos consumir el organismo casi completo, incluido el aparato digestivo.
En muchos peces ocurre algo distinto. El tracto digestivo suele retirarse antes del consumo. Si las partículas están principalmente allí, la exposición del consumidor puede ser menor que la detectada en el pez completo. Por eso es esencial saber qué tejido analizó cada estudio.
Sal
Se han publicado detecciones en sal marina y otras sales. La presencia puede relacionarse con el agua de origen, procesado o contaminación durante producción. Pero los resultados varían mucho según método. La cantidad de sal que una persona consume también es pequeña comparada con otros alimentos o bebidas. Por eso una concentración detectable no implica necesariamente que sea una fuente dominante de exposición.
Agua
El agua potable es una de las matrices más estudiadas. Se han detectado partículas en agua del grifo y embotellada. La UE desarrolló una metodología armonizada para mejorar la comparabilidad. Esto es importante porque durante años distintos estudios utilizaron filtros y tamaños mínimos muy diferentes.
Sin una metodología común, comparar ciudades o marcas puede ser engañoso.
Bebidas
También se han publicado detecciones en cerveza y otras bebidas.
Las posibles fuentes incluyen:
- agua utilizada;
- ingredientes;
- equipos;
- aire;
- envase;
- tapón.
Una detección no permite identificar automáticamente la etapa responsable. Hace falta analizar polímeros y procesos.
Miel y productos agrícolas
Se han comunicado microplásticos en miel y productos vegetales.
En agricultura, las posibles rutas incluyen:
- deposición atmosférica;
- suelo;
- agua de riego;
- materiales agrícolas;
- procesado.
La investigación sobre absorción por plantas, especialmente para partículas muy pequeñas, continúa evolucionando. No todas las partículas presentes en suelo entran en partes comestibles.
Carne y productos animales
EFSA señala que también se han encontrado microplásticos en carne. La interpretación necesita cuidado. Las partículas pueden aparecer por exposición del animal, procesado o contaminación ambiental. Los estudios deben distinguir tejido, etapa y método. No existe todavía una cifra europea homogénea para estimar cuánto contribuye cada categoría alimentaria.
Envases: ¿son la principal fuente?
No necesariamente.
Los envases pueden liberar partículas por:
- fricción;
- apertura y cierre;
- calor;
- desgaste;
- procesado.
Pero el alimento puede contener partículas antes de entrar en el envase. Para demostrar que un envase es la fuente, el estudio debe comparar polímeros y controlar otras rutas. No basta con encontrar plástico en un producto envasado.

¿El calor aumenta la liberación?
En determinados materiales, el calor puede favorecer cambios físicos y desgaste. Por eso deben respetarse las condiciones de uso. Un recipiente diseñado para microondas no es equivalente a un envase desechable no preparado para calentamiento. No existe una regla universal de que “todo plástico caliente libera microplásticos peligrosos”.
El comportamiento depende del material, temperatura, tiempo y estado del recipiente.
Tablas de cortar y utensilios
Las superficies sometidas a fricción pueden liberar pequeñas partículas. Una tabla de plástico recibe cortes repetidos. Los utensilios pueden rayarse o degradarse. Esto demuestra que la exposición alimentaria no se limita a “lo que trae el alimento”. También puede generarse en cocina.
La recomendación práctica es sencilla: utilizar productos según diseño y sustituirlos cuando están claramente deteriorados.
Procesado industrial
Las fábricas utilizan:
- cintas;
- tuberías;
- filtros;
- superficies;
- envases;
- equipos.
Algunos incorporan materiales poliméricos. Los controles de calidad deben considerar contaminación física. Pero atribuir una partícula concreta a un equipo requiere trazabilidad y análisis. La industria alimentaria ya trabaja con sistemas de control de contaminantes y cuerpos extraños, aunque los microplásticos plantean retos analíticos adicionales.
¿Cuánto ingerimos?
No existe una cifra universal robusta.
Las estimaciones varían porque:
- incluyen alimentos distintos;
- usan métodos diferentes;
- detectan tamaños diferentes;
- algunas extrapolan a dietas completas;
- muchas no incluyen nanoplásticos.
Una cifra como “X gramos por año” puede depender de supuestos muy amplios. Por eso EFSA está revisando las estimaciones.
Partículas no es lo mismo que masa
Una muestra puede contener muchas partículas pequeñas y poca masa total. Otra puede tener pocas partículas grandes y más masa. Comparar “partículas por litro” con “microgramos por kilogramo” no es directo. Una buena evaluación necesita unidades compatibles.
Ingerir no es absorber
Esta es una de las ideas más importantes. Una partícula puede entrar en el aparato digestivo y salir por las heces. Para tener relevancia sistémica tendría que atravesar barreras. La probabilidad depende, entre otras cosas, del tamaño. Las partículas más pequeñas y nanoplásticos generan más interés por esta razón. Pero todavía faltan datos robustos para convertir ingesta en dosis interna.
¿Qué sabemos de los efectos?
Los estudios experimentales investigan:
- inflamación;
- estrés oxidativo;
- interacción celular;
- transporte de sustancias.
Pero muchas condiciones experimentales no representan exactamente la exposición cotidiana. EFSA señala que todavía no puede concluir sobre efectos en salud. Su nueva opinión de 2027 será clave.
¿Existe un límite legal en los alimentos?
Actualmente no existe una ingesta diaria tolerable europea específica para microplásticos comparable a las establecidas para determinadas sustancias químicas. Tampoco existe un límite general único de “microplásticos por kilogramo” aplicable a todos los alimentos.
La razón es que la evaluación de riesgo todavía no está suficientemente desarrollada.
¿Los nanoplásticos cambian el problema?
Sí. Son más pequeños, difíciles de medir y potencialmente capaces de comportarse de forma distinta. Muchos estudios antiguos no los detectan. Por eso una cifra de exposición puede estar describiendo solo una parte del rango de tamaños. A medida que mejoren los instrumentos, las estimaciones pueden cambiar.

¿Deberíamos evitar algún alimento?
No existe una recomendación oficial europea para eliminar grupos alimentarios por microplásticos. Pescado, marisco, frutas y otros alimentos tienen beneficios nutricionales. Una evaluación de dieta debe considerar beneficios y riesgos conocidos. No tiene sentido sustituir una alimentación saludable por miedo a una exposición que todavía no puede cuantificarse bien.
Cómo leer una noticia sobre alimentos
Comprueba:
- alimento analizado;
- tamaño mínimo;
- número de muestras;
- método;
- identificación química;
- unidad;
- parte comestible;
- procesado;
- envase;
- controles de contaminación.
Si faltan varios elementos, el titular puede estar simplificando demasiado.
Qué está haciendo EFSA
EFSA evalúa riesgos relacionados con exposición dietética. En 2026 actualizó su información y confirmó una nueva evaluación solicitada por el Parlamento Europeo.
La opinión prevista para finales de 2027 revisará:
- exposición en alimentos, agua y aire;
- entrada al organismo;
- interacción biológica;
- transferencia a alimentos;
- métodos;
- lagunas de investigación.
Es uno de los trabajos más relevantes para este portal en los próximos años.
Qué puede hacer el consumidor
Medidas razonables:
- seguir instrucciones de envases;
- no calentar recipientes no diseñados para ello;
- sustituir utensilios deteriorados;
- mantener una dieta equilibrada;
- reducir residuos;
- evitar productos milagro.
No existe una estrategia doméstica validada para eliminar toda exposición. La reducción principal debe ocurrir en fuentes ambientales e industriales.
Preguntas frecuentes
¿Hay microplásticos en el pescado?
Se han detectado en distintos estudios, especialmente en tractos digestivos.
¿Los mejillones tienen más importancia?
Se consume el organismo entero, por lo que su estudio es especialmente relevante para exposición dietética.
¿El agua embotellada tiene más que la del grifo?
No existe una regla universal.
¿Los envases son la principal fuente?
No necesariamente.
¿Lavar alimentos elimina partículas?
Puede reducir contaminación superficial, pero no todas las posibles partículas.
¿Cocinar las destruye?
No existe un método doméstico general que garantice eliminarlas.
¿Son un riesgo demostrado?
EFSA todavía no ha completado una evaluación integral.
Materiales en contacto con alimentos: una línea clave
En 2025 EFSA publicó una revisión de literatura sobre micro y nanoplásticos liberados desde materiales en contacto con alimentos. La cuestión es relevante porque envases y utensilios forman parte de la cadena de exposición.
Pero estudiar liberación desde un envase requiere separar:
- partículas ya presentes en el alimento;
- contaminación del laboratorio;
- partículas del proceso;
- partículas del envase.
Los estudios más útiles utilizan controles y comparan el polímero detectado con el material del recipiente.
Factores que pueden cambiar la liberación
- temperatura;
- tiempo de contacto;
- fricción;
- número de aperturas;
- envejecimiento;
- rayado;
- tipo de alimento;
- limpieza.
Un resultado obtenido en una condición extrema no debe extrapolarse automáticamente al uso normal.
¿Cómo será una buena vigilancia alimentaria en el futuro?
Idealmente necesitará:
- métodos armonizados;
- materiales de referencia;
- controles interlaboratorio;
- rangos de tamaño comunes;
- unidades comparables;
- muestras representativas;
- separación entre micro y nanoplásticos.
También será necesario decidir qué métricas son relevantes para riesgo. Contar millones de partículas puede ser menos útil que conocer masa, tamaño y capacidad de absorción.
La exposición total no es solo dieta
Una evaluación completa debe integrar:
- alimentos;
- agua;
- aire.
Por eso la nueva opinión de EFSA incluye las tres vías. Separarlas completamente puede subestimar o duplicar exposición. El futuro de la evaluación será probablemente un enfoque integrado.
¿Qué alimentos deberían estudiarse mejor?
Para estimar exposición real no basta con estudiar alimentos llamativos.
Hay que priorizar:
- alimentos consumidos frecuentemente;
- agua;
- alimentos infantiles;
- productos muy procesados;
- productos con diferentes envases;
- alimentos consumidos enteros;
- alimentos representativos de distintos países europeos.
La exposición depende de concentración multiplicada por cantidad consumida. Un alimento con pocas partículas pero consumido a diario puede aportar más que otro con una concentración mayor y consumo ocasional. Esta lógica es básica en evaluación de exposición.
¿Cómo se calcula una exposición dietética?
De forma simplificada:
Concentración en alimento × cantidad consumida.
Después se suman categorías.
Pero para microplásticos aparecen problemas:
- unidades diferentes;
- tamaños distintos;
- partículas no comparables;
- datos faltantes;
- nanoplásticos;
- gran variabilidad.
Por eso no se puede sumar cualquier estudio encontrado en internet. Se necesitan datos compatibles.
Alimentación infantil
Los bebés y niños tienen patrones dietéticos diferentes. Consumen más alimento por kilogramo de peso corporal en determinadas etapas.
También utilizan:
- biberones;
- recipientes;
- alimentos específicos.
Esto hace que la exposición infantil sea una línea de investigación relevante. Sin embargo, no debe asumirse un riesgo especial sin datos. Las recomendaciones deben seguir basándose en seguridad alimentaria oficial y correcto uso de materiales.

Conclusión
Los microplásticos en alimentos y bebidas son una cuestión real, pero todavía difícil de cuantificar. Sabemos que existen detecciones en diferentes matrices. Sabemos que las rutas son múltiples. Lo que falta es conectar esos datos con una estimación sólida de exposición y riesgo.
La mejor información evita dos extremos: ignorar el problema y convertir cualquier detección en una amenaza sanitaria.
Fuentes y referencias
EFSA — Microplastics and nanoplastics in food
https://www.efsa.europa.eu/en/topics/microplastics-and-nanoplastics-food
Comisión Europea — Microplastics
https://environment.ec.europa.eu/topics/plastics/microplastics_en
Joint Research Centre — Drinking water methodology