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Del océano a nuestro plato: cómo entran los microplásticos en la cadena alimentaria

La imagen es intuitiva: un pez ingiere plástico, una persona come el pez y el plástico pasa al cuerpo humano.

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La imagen es intuitiva: un pez ingiere plástico, una persona come el pez y el plástico pasa al cuerpo humano.

La imagen es intuitiva: un pez ingiere plástico, una persona come el pez y el plástico pasa al cuerpo humano.

La realidad es bastante más compleja. Los microplásticos pueden entrar en ecosistemas acuáticos, ser ingeridos por organismos, permanecer en el aparato digestivo, ser eliminados o, en determinados tamaños, interactuar con tejidos. Además, los alimentos pueden contaminarse en otras fases: procesado, ambiente, envase o preparación. Por eso hablar de “del océano al plato” es útil como punto de partida, pero no describe toda la exposición alimentaria.

En resumen

  • Se han detectado microplásticos en diferentes organismos y alimentos.
  • La presencia en un animal no implica que toda la partícula termine en la parte que comemos.
  • Comer un organismo entero, como un mejillón, es distinto de comer solo el músculo de un pez.
  • Los alimentos pueden adquirir partículas en captura, procesado, envasado o preparación.
  • EFSA reconoce que todavía existen grandes lagunas para estimar exposición dietética.
  • La nueva evaluación científica de EFSA está prevista para finales de 2027.

¿Cómo entran los microplásticos en el mar?

Llegan desde múltiples fuentes. Ríos y escorrentía transportan partículas desde ciudades y zonas industriales. Las aguas residuales pueden aportar fibras y otros materiales. Los pellets pueden perderse durante operaciones logísticas. Los residuos plásticos mayores se fragmentan con el tiempo. También existe deposición atmosférica.

El océano, por tanto, no es un punto de origen único, sino un lugar de acumulación y transporte.

¿Cómo los ingieren los organismos?

Algunos organismos pueden confundir partículas con alimento. Otros las incorporan de forma pasiva al filtrar agua. Los moluscos filtradores son un ejemplo claro porque procesan grandes volúmenes de agua para alimentarse. Peces y crustáceos pueden ingerir partículas directa o indirectamente. Pero ingerir no significa necesariamente acumular permanentemente.

Muchas partículas pueden ser expulsadas.

Fotografía sobre Del océano a nuestro plato: cómo entran los microplásticos en la cadena alimentaria

¿Qué es la bioacumulación?

La bioacumulación ocurre cuando una sustancia o material se incorpora a un organismo más rápido de lo que se elimina. En el caso de los microplásticos, el comportamiento depende mucho del tamaño. Las partículas grandes tienden a permanecer en el tracto digestivo y pueden ser eliminadas.

Las partículas mucho menores plantean preguntas diferentes sobre posible translocación. Por eso no es correcto hablar de “acumulación” de todos los microplásticos de la misma manera.

¿Y la biomagnificación?

La biomagnificación significa que una sustancia aumenta su concentración a medida que sube en niveles de la cadena trófica. Es un fenómeno bien conocido para determinados contaminantes persistentes. En microplásticos, la evidencia es más compleja y no debe asumirse automáticamente.

Que una presa contenga partículas no significa que todas pasen al depredador y se acumulen progresivamente. El tamaño, la eliminación y el tejido donde se encuentren cambian la historia.

Mejillones y bivalvos: un caso diferente

Cuando comemos un mejillón, consumimos prácticamente el organismo completo. Esto incluye su aparato digestivo. Por eso las partículas presentes dentro del animal pueden ser más relevantes para la exposición dietética que en especies donde retiramos vísceras. Este es uno de los motivos por los que los bivalvos aparecen con frecuencia en estudios de microplásticos y alimentación.

No significa que comer mejillones sea “peligroso”. Significa que son un modelo especialmente útil para estudiar exposición.

¿Y los peces?

En muchos peces, las vísceras se retiran antes del consumo. Si las partículas se concentran principalmente en el tracto digestivo, una parte importante no llega al plato. Sin embargo, los estudios también investigan partículas de menor tamaño y posibles detecciones en otros tejidos.

La cuestión depende de especie, tamaño de partícula y método. Por eso no puede extrapolarse un estudio de vísceras a la carne que realmente consume una persona.

Infografía sobre Del océano a nuestro plato: cómo entran los microplásticos en la cadena alimentaria

¿El marisco es la principal fuente?

No podemos afirmarlo de forma general. EFSA recoge detecciones en una gama amplia de alimentos: además de moluscos, también carne, miel, verduras, cerveza, sal y agua. La exposición dietética total depende de qué alimentos consume una persona, en qué cantidad y qué tamaños se han medido. Además, la inhalación puede contribuir a la exposición global. Por eso centrarse únicamente en pescado y marisco puede dar una imagen incompleta.

¿Los microplásticos pueden transportar otros contaminantes?

Las partículas pueden interactuar con sustancias químicas presentes en el medio. También pueden contener aditivos propios del plástico. Pero para evaluar su importancia real hay que comparar esa vía con otras fuentes de exposición a esos mismos compuestos. No basta con demostrar que una partícula puede adsorber una sustancia en laboratorio.

Hay que saber cuánto transporta, si se libera en el organismo y si esa cantidad es relevante frente a otras vías.

Del puerto a la cocina: otras fuentes

Un alimento puede adquirir partículas después de salir del ecosistema. Procesado, manipulación, transporte, superficies, aire y envases pueden contribuir. Por eso identificar el origen de una partícula en un alimento final es difícil. Si encontramos poliéster, puede proceder de fibras ambientales.

Si encontramos un polímero similar al envase, podría existir una relación, pero habría que demostrarla. La cadena alimentaria incluye mucho más que el ecosistema.

¿Qué sabemos sobre absorción?

Ingerir una partícula no implica que llegue a sangre o tejidos. El tracto gastrointestinal actúa como una barrera. El tamaño es crucial. La investigación sobre partículas muy pequeñas y nanoplásticos intenta determinar qué fracción podría atravesar esa barrera.

Los datos siguen siendo limitados, por lo que no existe una conversión simple entre “partículas en el alimento” y “partículas absorbidas”.

¿Qué dice EFSA?

EFSA reconoce detecciones de microplásticos en diferentes alimentos y señala que el conocimiento sobre exposición dietética y efectos potenciales sigue siendo limitado. En 2026 confirmó que está preparando una nueva opinión científica solicitada por el Parlamento Europeo.

La evaluación incluirá alimentos, agua y aire y está prevista para finales de 2027. Esto permitirá revisar con una metodología más homogénea una literatura que hoy es muy diversa.

¿Deberíamos dejar de comer pescado o marisco?

No existe una recomendación oficial general de ese tipo basada en microplásticos. Pescado y marisco forman parte de dietas saludables y aportan nutrientes importantes. Las recomendaciones alimentarias deben valorar beneficios y riesgos conocidos, no un único contaminante aislado.

La respuesta a la contaminación por microplásticos debe centrarse principalmente en reducir emisiones al medio, no en retirar grupos completos de alimentos sin evidencia suficiente.

Cómo leer un estudio sobre microplásticos en alimentos

Comprueba:

¿se analizó el organismo entero o solo tejido comestible?

¿qué tamaño mínimo podía detectarse?

¿cómo se evitó la contaminación?

¿se confirmó químicamente el polímero?

¿las cifras son por gramo, por individuo o por muestra?

¿el alimento estaba crudo, procesado o envasado?

¿el estudio mide presencia o riesgo?

Estas diferencias son decisivas.

Preguntas frecuentes

¿Los peces comen microplásticos?

Sí, se han observado ingestiones en distintas especies.

¿Todo lo que comen termina en su carne?

No.

¿Los mejillones pueden contener partículas?

Se han publicado detecciones, en parte porque se consume el organismo completo.

¿La sal marina contiene microplásticos?

Se han comunicado detecciones en estudios, pero las cifras dependen de metodología.

¿El alimento es la única vía de exposición?

No. También se investiga inhalación.

¿Cocinar el alimento elimina los microplásticos?

No existe una técnica de cocina doméstica que pueda recomendarse como método general para eliminar microplásticos. Lavar un alimento puede retirar partículas presentes en su superficie, pero no necesariamente las que estén incorporadas en tejidos. Cocer, freír u hornear modifica el alimento, pero no garantiza la destrucción de polímeros. Algunos plásticos soportan temperaturas relativamente altas y otros pueden deformarse o degradarse. Además, el procesado puede introducir nuevas partículas a través de equipos, superficies o envases.

Por eso estudiar alimentos preparados es diferente de analizar organismos recién capturados. Esta distinción es relevante cuando se intenta calcular exposición real. Una persona no consume “una muestra ambiental”: consume alimentos lavados, cortados, cocinados y servidos.

Los futuros estudios más útiles deberán reproducir mejor esa cadena completa, desde origen hasta consumo, y distinguir qué parte de la contaminación procede del ecosistema y cuál aparece durante manipulación y procesado.

Infografía complementaria sobre Del océano a nuestro plato: cómo entran los microplásticos en la cadena alimentaria

Conclusión

Los microplásticos pueden entrar en la cadena alimentaria, pero el camino no es una línea recta del océano a nuestro cuerpo. Entre una partícula en el mar y una exposición humana hay muchos pasos: ingestión por organismos, eliminación, procesamiento, parte comestible, preparación y absorción.

Entender esos pasos permite hablar del problema con rigor y evita convertir cualquier detección ambiental en una conclusión sanitaria.

Fuentes y referencias

EFSA — Microplastics and nanoplastics in food

https://www.efsa.europa.eu/en/topics/microplastics-and-nanoplastics-food

Comisión Europea — Microplastics

https://environment.ec.europa.eu/topics/plastics/microplastics_en

OMS — Microplastics in drinking-water

https://www.who.int/publications/i/item/9789241516198

Información y evidencia

Los artículos distinguen entre evidencia disponible, incertidumbres y conclusiones todavía abiertas. Consulta las fuentes incluidas al final de cada contenido.