ACTUALIDAD Y EVIDENCIA

¿Cuántos microplásticos ingerimos realmente? Lo que sabemos y lo que todavía no

La respuesta corta es menos espectacular que muchos titulares: hoy no existe una cifra única y fiable que permita decir cuántos microplásticos ingiere al año una persona “media”. Sabemos que estas partículas pueden estar presentes en alimentos y bebidas, pero las estimaciones cambian enormemente según qué productos se analicen, qué tamaños pueda detectar el laboratorio y cómo se identifiquen las partículas.

En este artículo

Contenido

Resumen

La respuesta corta es menos espectacular que muchos titulares: hoy no existe una cifra única y fiable que permita decir cuántos microplásticos ingiere al año una persona “media”. Sabemos que estas partículas pueden estar presentes en alimentos y bebidas, pero las estimaciones cambian enormemente según qué productos se analicen, qué tamaños pueda detectar el laboratorio y cómo se identifiquen las partículas.

La respuesta corta es menos espectacular que muchos titulares: hoy no existe una cifra única y fiable que permita decir cuántos microplásticos ingiere al año una persona “media”. Sabemos que estas partículas pueden estar presentes en alimentos y bebidas, pero las estimaciones cambian enormemente según qué productos se analicen, qué tamaños pueda detectar el laboratorio y cómo se identifiquen las partículas.

Esta diferencia importa. Decir que una persona ingiere “miles”, “millones” o una determinada masa de plástico puede sonar muy preciso, pero esa cifra solo tiene sentido si sabemos qué se midió y qué quedó fuera.

En pocas palabras

  • Se han detectado microplásticos en diversos alimentos y bebidas.
  • No existe una estimación universal y robusta de la ingesta anual.
  • Los estudios que detectan partículas más pequeñas suelen encontrar muchas más.
  • Contar partículas no es lo mismo que medir masa.
  • Ingerir una partícula no significa necesariamente absorberla en el organismo.
  • EFSA está preparando una nueva opinión científica sobre microplásticos en alimentos, agua y aire, prevista para finales de 2027.

¿Qué significa realmente “ingerir microplásticos”?

Ingerir significa que una partícula entra en el aparato digestivo, normalmente a través de alimentos o bebidas. No significa automáticamente que atraviese la pared intestinal ni que llegue a otros tejidos.

Esta distinción es esencial. Una parte de las partículas ingeridas puede recorrer el tracto gastrointestinal y ser eliminada. El tamaño parece ser una variable importante para determinar qué ocurre después, pero todavía existen grandes incertidumbres, especialmente para las partículas más pequeñas y los nanoplásticos.

Por eso hay tres preguntas diferentes:

1. ¿Cuántos microplásticos hay en lo que comemos y bebemos?

2. ¿Cuántos ingerimos realmente?

3. ¿Qué fracción de esos microplásticos puede atravesar barreras biológicas y tener relevancia para la salud?

La ciencia tiene bastante más información para responder a la primera que a la tercera.

¿En qué alimentos se han detectado?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) señala que se han encontrado microplásticos en productos como mejillones, carne, miel, verduras, cerveza, sal de mesa y agua potable. Esto no significa que todos los productos de esas categorías contengan la misma cantidad ni que representen el mismo nivel de exposición. La concentración puede variar por origen, procesado, envase, condiciones ambientales y, sobre todo, por el método utilizado para medirla.

Tampoco existe todavía una base de datos europea suficientemente homogénea como para sumar todas esas fuentes y obtener una cifra individual precisa de exposición dietética.

Fotografía sobre ¿Cuántos microplásticos ingerimos realmente? Lo que sabemos y lo que todavía no

Por qué las estimaciones cambian tanto

El principal problema es metodológico. Imaginemos dos laboratorios que estudian el mismo litro de agua. El laboratorio A identifica partículas de entre 100 micras y 5 milímetros. El laboratorio B es capaz de detectar partículas mucho menores. Aunque analicen exactamente la misma muestra, el segundo probablemente obtendrá un número de partículas muy superior.

No es necesariamente porque el agua esté “más contaminada”, sino porque su red analítica es más fina.

A esto se añaden otras diferencias:

Algunos estudios cuentan fibras y fragmentos; otros solo determinadas formas. Algunos confirman químicamente cada partícula; otros utilizan criterios visuales. Algunos expresan el resultado como partículas por litro; otros como masa. El tratamiento de la muestra puede destruir, perder o introducir partículas.

La contaminación del propio laboratorio puede alterar el resultado si no se utilizan blancos y controles adecuados. Por eso una cifra aislada, sin metodología, tiene poco valor.

Partículas no es lo mismo que gramos

Este es otro error frecuente en titulares. Supongamos que un alimento contiene muchas partículas extraordinariamente pequeñas. El número puede ser enorme y, sin embargo, la masa total ser reducida. En cambio, unas pocas partículas relativamente grandes pueden pesar más. Por eso convertir directamente “número de partículas” en “gramos de plástico ingeridos” exige conocer su tamaño, volumen y densidad. Si esos datos no existen, la conversión suele basarse en supuestos.

Las cifras del tipo “comemos una tarjeta de crédito a la semana” son especialmente problemáticas cuando se presentan como una medida científica universal. Ese tipo de equivalencia puede ser visualmente potente, pero simplifica en exceso una evidencia mucho más incierta.

¿Qué papel tiene el agua?

El agua potable es una de las fuentes más estudiadas porque se consume de forma regular y puede analizarse de manera relativamente estandarizada. La Unión Europea ha avanzado precisamente en este punto. El Joint Research Centre desarrolló una metodología armonizada para medir microplásticos en agua destinada al consumo humano. Su importancia no está en ofrecer una cifra única para toda Europa, sino en permitir que distintos laboratorios midan de forma más comparable.

Sin una metodología común, comparar dos ciudades o dos países puede ser engañoso. La OMS también ha revisado la evidencia sobre microplásticos en agua potable y ha señalado que se necesitan mejores datos para evaluar la exposición y sus implicaciones sanitarias.

Infografía sobre ¿Cuántos microplásticos ingerimos realmente? Lo que sabemos y lo que todavía no

¿Y los nanoplásticos?

Los nanoplásticos complican todavía más el cálculo. EFSA define actualmente los microplásticos, en su información divulgativa, entre 1 micrómetro y 5 milímetros, y los nanoplásticos entre 1 y 1.000 nanómetros. Cuanto menor es la partícula, más difícil resulta detectarla, identificarla y cuantificarla.

Eso significa que muchos estudios históricos no han medido precisamente la fracción que hoy despierta más preguntas. Además, si un nuevo método empieza a detectar partículas mucho más pequeñas, la cifra total puede aumentar enormemente sin que haya cambiado la exposición real.

¿Cuánto absorbemos?

Aquí la evidencia es todavía más limitada. Ingerir una partícula no equivale a que esa partícula entre en la circulación o se acumule en un tejido. El tamaño, la forma y las propiedades superficiales pueden influir, pero todavía no existe un modelo completo y validado que permita convertir ingesta en absorción para la amplia variedad de micro y nanoplásticos.

Los estudios de laboratorio son útiles para entender mecanismos, pero con frecuencia utilizan tamaños, concentraciones o materiales muy controlados que no reproducen exactamente la exposición cotidiana. Por eso no es correcto pasar directamente de “se han encontrado microplásticos en alimentos” a “sabemos cuántos llegan a nuestros órganos”.

¿Qué dice EFSA en 2026?

EFSA revisó su información temática en abril de 2026 y mantiene una posición clara: todavía no ha completado una evaluación integral del riesgo de los micro y nanoplásticos en alimentos. El Parlamento Europeo le ha solicitado una nueva opinión científica que incluirá alimentos, agua y aire. EFSA prevé finalizarla a finales de 2027.

Ese trabajo revisará, entre otras cuestiones, cómo entran los microplásticos en el organismo, cómo interactúan con el cuerpo, cómo llegan a los alimentos, qué métodos se utilizan para evaluar el riesgo y si es posible actualizar las estimaciones de exposición dietética. Esto es importante porque una futura evaluación europea podrá ofrecer una base mucho más homogénea que la suma de estudios aislados.

¿Deberíamos preocuparnos?

La respuesta científica no es un “sí” o un “no” simple. Sabemos que la contaminación por microplásticos es extensa y persistente. Sabemos que existe exposición humana. También sabemos que la evidencia sobre efectos sanitarios a niveles reales de exposición todavía presenta lagunas importantes. Por eso conviene separar preocupación ambiental de riesgo clínico demostrado.

Reducir emisiones puede estar plenamente justificado por razones ambientales y preventivas sin necesidad de afirmar que una determinada cantidad de microplásticos ingeridos cause una enfermedad concreta.

Cómo interpretar una cifra sobre ingesta

Antes de compartir una cifra, comprueba estas preguntas:

¿Qué alimentos o bebidas incluye?

¿Qué tamaños de partículas detecta?

¿Incluye nanoplásticos?

¿Cuenta partículas o calcula masa?

¿Las partículas se identificaron químicamente?

¿La cifra procede de mediciones directas o de extrapolaciones?

¿Se refiere a una población concreta o se presenta como universal?

¿La ingesta se confunde con absorción?

Si el estudio no permite responder a estas cuestiones, la cifra necesita muchas cautelas.

¿Podemos reducir nuestra exposición?

No es realista eliminar por completo el contacto con microplásticos. Están presentes en múltiples compartimentos ambientales y proceden de numerosas fuentes.

Sí pueden adoptarse medidas razonables: reducir consumos innecesarios, prolongar la vida de productos, gestionar correctamente residuos y evitar soluciones comerciales que prometen una eliminación total sin explicar qué tamaños capturan y cómo se ha demostrado.

Pero la mayor parte del problema requiere actuaciones colectivas: diseño de productos, reducción de emisiones industriales, control de pellets, tratamiento de aguas, movilidad, gestión de residuos y regulación.

Preguntas frecuentes

¿Comemos microplásticos todos los días?

Es posible que exista exposición cotidiana a través de distintas vías, pero no disponemos de una cifra individual universal que permita cuantificarla con precisión.

¿El agua es la principal fuente?

No puede afirmarse de forma general. La contribución relativa de agua, alimentos y aire depende de los métodos, hábitos y entorno.

¿Una partícula ingerida se queda en el cuerpo?

No necesariamente. Ingestión y absorción son procesos diferentes.

¿Los nanoplásticos cuentan en las estimaciones?

No siempre. Muchos estudios no pueden medirlos adecuadamente.

¿Existe un límite legal de ingesta diaria?

Actualmente no existe una ingesta diaria tolerable europea establecida específicamente para microplásticos comparable a la que existe para determinadas sustancias químicas.

Infografía complementaria sobre ¿Cuántos microplásticos ingerimos realmente? Lo que sabemos y lo que todavía no

Conclusión

La pregunta “¿cuántos microplásticos ingerimos?” todavía no tiene una respuesta exacta. Las cifras disponibles sirven para demostrar que existe exposición y para identificar posibles fuentes, pero no deberían convertirse en una dosis universal.

La prioridad científica es medir mejor: tamaños comparables, técnicas fiables, controles de contaminación y datos suficientes para conectar presencia, exposición y riesgo.

La futura opinión de EFSA prevista para finales de 2027 será especialmente relevante porque puede ordenar una evidencia que hoy sigue fragmentada.

Fuentes y referencias

EFSA — Microplastics and nanoplastics in food

https://www.efsa.europa.eu/en/topics/microplastics-and-nanoplastics-food

Comisión Europea — Microplastics

https://environment.ec.europa.eu/topics/plastics/microplastics_en

Joint Research Centre — New methodology to measure microplastics in EU drinking water

https://joint-research-centre.ec.europa.eu/jrc-news-and-updates/new-methodology-measure-microplastics-eus-drinking-water-2024-04-23_en

OMS — Microplastics in drinking-water

https://www.who.int/publications/i/item/9789241516198

Información y evidencia

Los artículos distinguen entre evidencia disponible, incertidumbres y conclusiones todavía abiertas. Consulta las fuentes incluidas al final de cada contenido.